Existen convocatorias deportivas que destacan por su competitividad, pero la Ruta de la Manzana destaca por algo mucho más valioso: su espíritu de fraternidad y fiesta compartida.
Tres días de convivencia inigualable
Desde la recepción de participantes el jueves 20 de agosto hasta la gran comida de clausura con música en vivo el sábado 22, cada jornada está diseñada para el disfrute familiar.
Las paradas para box lunch y las comidas campestres en medio del paisaje serrano crean el marco perfecto para estrechar lazos entre aventureros de distintas regiones.
El motivo que nos reúne a todos
La energía y alegría que se viven en el evento nacen de un sentimiento común: saber que cada esfuerzo en el camino asegura la alimentación, educación y salud de niños y abuelos en la Sierra.
Esta fiesta de la solidaridad demuestra que la mejor manera de disfrutar una travesía es sabiendo que estás cambiando vidas a tu paso.
La verdadera fiesta no está en la meta, sino en la alegría de saber que recorremos el camino juntos.






