Cuando escuchamos el rugir de los motores y vemos los vehículos todoterreno y las cuatrimotos cubiertas de lodo, es fácil pensar que todo se trata de pura adrenalina.
Y aunque nuestro evento estrella lleva por nombre "La Ruta de la Manzana", te confesamos un secreto: en el camino no vas a encontrar huertas ni nos vamos a poner a piscar fruta. Lo que sí vas a encontrar, debajo de esos cascos y llantas anchas, es a una de las comunidades más nobles y unidas que existen.
Uniendo caminos y corazones
Cada vez que los motores suenan en Vicente Guerrero, el pueblo se llena de vida y de movimiento. Los participantes de esta ruta no solo vienen a recorrer la sierra de paso; vienen a convivir, a disfrutar de nuestros paisajes y a dejar una huella verdaderamente positiva.
Conocen el valor del esfuerzo y saben que disfrutar de nuestra tierra también significa cuidar de su gente. Han hecho suya la causa de nuestros abuelos y niños, demostrando que detrás del volante hay personas con una enorme vocación de servicio.
Una cosecha diferente: Adrenalina con causa
Es por eso que La Ruta de la Manzana es mucho más que un evento para ensuciar las llantas. Es el puente perfecto entre la aventura y la solidaridad. Al inscribirse y rodar por nuestros ríos, cañones y sierras, cada piloto se convierte en un motor de esperanza para el Refugio de Papigochi A.C.
Quizá en esta ruta no cosechamos manzanas, pero te aseguramos que la cosecha es mucho mejor: transformamos la diversión de un fin de semana en apoyo, platos de comida caliente y dignidad para los abuelos y familias vulnerables de nuestra región. Aquí, cada camino trazado es una familia ayudada.
Te esperamos en la línea de salida
En el Refugio nos gusta hacer equipo con personas dispuestas a darlo todo. Si perteneces a un club de vehículos 4x4 o simplemente te apasiona la aventura, te invitamos a rodar con nosotros. Mándanos un mensaje a nuestro número de contacto para conocer los detalles de la próxima Ruta de la Manzana o descubrir cómo tu club puede apadrinar nuestra causa.
¡Ven a ensuciarte las llantas y a limpiarte el alma! La marca más profunda que dejamos en la sierra no se queda en el lodo, se queda en la vida de las familias que ayudamos.






